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¿Cómo incentivar la formación de lectores y escritores?

Escrito por Cristian Gómez Valderrama – Especial para BBVA - Corpoeducación.*

“No fomentamos la lectura para exhibir bebés superdotados, sino para garantizar, en igualdad de condiciones, el derecho de todo ser humano a ser sujeto de lenguaje: a transformarse y transformar el mundo y a ejercer las posibilidades que otorgan el pensamiento, la creatividad y la imaginación”. Yolanda Reyes

La lectura y la escritura son competencias fundamentales para el desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales de los niños, niñas y jóvenes. A través de ellas aprenden  a estructurar su pensamiento, a expresar sus sentires, a argumentar sus ideas y a interactuar con otros. Además son ámbitos de la imaginación y la creación, ayudan a nombrar y a entender el mundo, así como la vida interior. 

Leer y escribir son factores de inclusión, una alfabetización y postalfabetización de calidad facilita la formación de sujetos políticos, capaces de comprender otros contextos y de participar en la sociedad con la propia voz, desarrollarse en cualquier área y entender el mundo desde una perspectiva humanista.

Debido a estos aspectos de la apropiación del lenguaje, es fundamental que la enseñanza de las competencias de lectura y escritura sean transmitidas como prácticas significativas para la vida, y que vayan más allá del deber escolar: 

Es necesario dejar atrás estas premisas y estos usos de obligación, a fin de avanzar hacia prácticas de lectura y escritura que transformen, permitan aprender y generen condiciones para la participación en la vida ciudadana. Estas prácticas deben propiciar situaciones de aula en las que niños, niñas y jóvenes puedan ponerse en contacto con otros a través de la palabra, en las que la intención de comunicar, de sentirse productor de algo y, ante todo, un interlocutor competente, hagan de la práctica de enseñanza un espacio de inserción cultural, donde todos los actores involucrados tengan la oportunidad de aprender. (Lozano, 2014, p. 05)

Por lo tanto es importante que aquellas actividades como: la transcripción, el dictado y la corrección a partir del error ortográfico o gramatical, pasen a un segundo plano y se integren a estrategias donde lo fundamental sea el reconocimiento de los contextos comunicativos, sus sentidos y propósitos. Asimismo, el mecanismo que motivará a los y las estudiantes a participar de estas prácticas dependerá de propiciar experiencias pedagógicas a partir de los intereses y entornos de los y las estudiantes. 

En los siguientes apartados mostraremos algunas estrategias que pueden alentar y acompañar los procesos lectores y escritores en la escuela.

Leer para aprender

Los procesos de lectura y apropiación de información pertinente están supeditados a la capacidad crítica de las personas para reconocer e identificar los contenidos de calidad. Para lograrlo es indispensable preparar a los y las estudiantes para que sean autónomos al momento de su búsqueda, selección y elaboración.

Algunas acciones para alcanzar dicha autonomía pueden ser: enseñarles a consultar el catálogo de una biblioteca, o los buscadores de internet, indagando en diferentes fuentes y no limitándose a las enciclopedias o wikis; y mostrarles cómo verificar las fuentes y su veracidad. También, señalar  de qué manera la consulta de la tabla de contenido de un libro, sus subtítulos e imágenes  son los indicios y la primera entrada para reconocer si en este encontrarán la información que precisan. 

Además, para comprender cómo profundizar, conservar y organizar el conocimiento, es necesario saber leer textos con profundidad, construir su sentido global, y en relación con otros textos, y utilizar la escritura al servicio de la comprensión, con marcas o señalando el texto, comentando y anotando dudas. 

Para comunicar lo aprendido, los y las docentes pueden trabajar en conjunto con sus estudiantes para definir cómo socializarlo. Algunos soportes de socialización pueden ser: exposición oral, cartelera, dramatización, presentación, escritura de un texto expositivo, argumentativo o descriptivo, publicaciones en redes sociales o blogs. 

Por otra parte, los niños, niñas y jóvenes deben aprender a planificar los textos que escriban. Para ello tendrán que establecer el propósito de su escrito, definir el género textual, establecer un orden de presentación del contenido, identificar la información necesaria para conocer el tema a tratar y proyectar la escritura de varios borradores para conseguir un texto final. 

Leer para proteger los derechos 

Por medio de la lectura y la escritura los y las estudiantes pueden hallar los argumentos e información necesaria para expresar sus puntos de vista sobre la sociedad y ante su comunidad. Esto es, son medios que les permitirá participar como ciudadanos en la sociedad y asumir una posición crítica sobre  sus derechos y deberes.

La manera para que la lectura y la escritura sean ámbitos de la participación ciudadana, dependerá del abordaje que hagan de estas prácticas  los y las docentes. Algunas estrategias pueden ser: compartir con los niños, niñas y jóvenes situaciones de la vida pública, promover la lectura de textos diversos, con perspectivas opuestas, que les posibilite informarse acerca de su realidad y fortalecer sus pensamiento crítico. 

Además, pueden realizar sesiones para escuchar y analizar programas radiales y de televisión, analizar las posiciones de diversos personajes públicos sobre temas coyunturales, hacer actividades de debate para los cuales previamente deban preparar sus argumentos.

En definitiva,  generar espacios de conversación y construcción textual para fomentar  el comentario y discusión a partir del respeto sobre puntos de vista contrarios, que les ayude a las y los estudiantes a construir criterios sobre cómo interpretar, contrastar y diferenciar la información que reciben de otros. 

Referencias

• Lora, A. C. (2014). Prácticas de escritura en el aula: orientaciones didácticas para docentes. Bogotá : Ministerio de Educación Nacional.

• Lozano, C. S. (2014). Prácticas de lectura en el aula: orientaciones didácticas para docentes. Bogotá: Ministerio de Educación Nacional.

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